rojas photo

¡Bienvenidos!
María y Raymundo Rojas

logo iglesia

El Peligro de los Pecados Ocultos

Envidia
Adulterio
Chismes
Mentira
Lujuria
Pereza y Necedad
Rebelión
Idolatría

 

Amado hermano:

Haya usted entregado o no su vida a Jesucristo, la vida que lleva puede estar plagada de pecados secretos que impiden desarrollo, paz y bendición.
Gracias a la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, nuestros pecados ya han sido perdonados, pero depende de nosotros vivir de acuerdo a su gracia y sus mandamientos.
Los pecados ocultos, dentro o fuera de la vida cristiana, pueden ser verdaderos obstáculos y hasta abrumadores verdugos que nos destruyen paulatinamente desde lo más profundo de nuestros corazones; manifestándose de manera horrorosa en nuestra mente, cuerpos, familia, trabajo, relaciones interpersonales y en toda faceta de nuestra existencia.
Peor aún, los pecados ocultos nos alejan permanentemente de la gracia de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra herencia eterna en el cielo.

¿Qué es un pecado oculto?
Cualquier pensamiento y comportamiento que quizás somos capaces de ocultar del mundo, pero que desagrada a Dios. Los pecados ocultos distorsionan nuestra percepción de lo que realmente es una relación con Dios y nos lleva al fracaso espiritual y a nuestra eventual perdición y condenación.

Muchas personas ni siquiera se percatan de tener pecados ocultos que con el tiempo, corroen su espíritu y su relación con Dios y sus seres queridos.
Debido a su obvia naturaleza, los pecados ocultos no son detectados por nuestros seres queridos, hermanos, pastores, amigos y el resto de la gente; dificultando aún más una intervención, el consejo y las medidas necesarias para librarnos de ellos. Hay pecados ocultos que ni siquiera son detectados por las personas que los cometen, ya que muchos no los consideran pecados.

Ejemplos de pecados ocultos
Pensamientos lujuriosos, avaros, vengativos, prejuiciosos y egoístas, la mentira -por más inocente o piadosa que sea- la pornografía y la masturbación, el adulterio, la fornicación y la idolatría disfrazada de alabanza o diversión.


¿Qué hacer?
Por la fe bien sabemos que el pecado hiere a la persona y es por el pecado que el ser humano es incapaz de realizarse según el amor, que es lo único que responde a su ser.
Cuando el hombre peca, haciendo mal uso de su libertad, ve opacada su imagen y perdida su semejanza, es decir, la imagen que lleva al hombre a permanecer siendo se ve como nublada por las tinieblas del pecado y la semejanza que le permite desplegarse según la imagen, se pierde, se destruye.

Cuando el pecado es oculto, el ser humano se va sumiendo cada vez más en su propia y solitaria realidad que lo aleja de la gente en su entorno y de su creador.
Así como el pecado daña al hombre en lo más profundo de sí, sólo Jesucristo es capaz de sanarlo, sólo Él puede reconciliar la herida hecha por el pecado a causa del mal uso de la libertad.

Admitir nuestros pecados, arrepentirnos de ellos, pedir perdón y dirección a Dios y entregar a Jesucristo total control de nuestras vidas son los primeros pasos para terminar con los pecados ocultos y obtener al fin, la bendición de una verdadera vida cristiana.
Lea más sobre el tema en el contenido en el recuadro arriba-izquierda

"El que encubre sus pecados no prosperará; más el que lo confiesa y se aparta, alcanzará misericordia" Proverbios 28:13

Lo que las encuestas revelan sobre los pecados ocultos Aún los creyentes tienen dificultades con el pecado en sus vidas, muchos de los cuales optan por ocultarlos.

En una reciente encuesta del foro cristiano Ekklesia Viva, se reveló que el pecado oculto más común entre cristianos era el orgullo, con un 45.5% de los entrevistados admitiendo cometerlo. El 24.24% de los entrevistados reveló sufrir de falta de auto control, lo cual se manifiesta en la ira y el insulto, entre otros comportamientos. El tercer lugar lo compartieron en un 15.15% cada uno, los resentimientos y rencores, y el pecado de orden sexual en los que predomina la fornicación, el adulterio y la pornografía.

Por otro lado, el L'Osservatore Romano, diario oficial del Vaticano, reveló los resultados de un estudio en el que los hombres confesaron pecar más en las áreas de: lujuria, gula, pereza, ira, soberbia, envidia y avaricia. Las mujeres por otro lado, al confesarse, revelan el mayor número de pecados en las áreas de la soberbia, envidia, ira, lujuria y pereza en ese orden de frecuencia.

Yahoo Noticias de México en otro estudio en 2009, reveló que la infidelidad es el pecado que más confiesan los mexicanos, hombres y mujeres por igual. No se especificó si el alcoholismo –tan común en la cultura latinoamericana, fumar cigarrillos o el fanatismo deportivo eran considerados pecados entre los entrevistados.

Es evidente que el pecado –oculto o al descubierto- es una amenaza para una vida cristiana verdadera, que solamente a través de la dirección y cuidado de nuestro Señor Jesucristo, somos capaces de lograr. Lea más sobre el tema en el contenido de esta edición y considere el estado de su vida.

VOLVER A ARTÍCULOS ANTERIORES

VOLVER A LA PÁGINA PRINCIPAL